CUADROS EN PROSA "Quién dijo que todo está perdido"
"Quién dijo que todo está perdido"
Acrílico sobre tela - 1,00 x 1,50 mts. - 2008
“Quien dijo que todo está perdido” o del valor de un corazón solo.
Era el
cinco de Marzo del 2012, de frente al espejo de mi habitación miré
por última vez a ese que era yo. Un par de horas más tardes
comenzaría a vivir la vida de otro, otro que se parecía a mí.
Otro que como yo, no creía en las cosas imposibles.
Del otro lado del
océano me esperaba Italia. A catorce horas de vuelo comenzaría a
desmadejarse una aventura de dos meses, que vino a estirarse por
siete años. Cuanta ansiedad.
Me transformé en
una tabla lisa lista para ser grabada. Absorví lo que pude como una
esponja ávida. Recibí mil millones de veces más de lo que
esperaba. Cuanta gratitud.
Lo que me pasó por
esa época dejó al desnudo las venas puras de mi Argentinidad.
El diseño
laberíntico de mis venas expuestas lo encontré reflejado en el
trazado urbanístico del pueblito medioeval de Lucca, en la Toscana
Italiana, casa natal de Giaccomo Puccini y Santa Gema Galgani.
Justamente, siempre acompañado por el sonido de un Aria por esas
callecitas uno corre el riesgo cierto de encontrarse a Giaccomo o a
Gema al girar una esquina cualquiera. El tiempo no pasa. El tiempo jamás pasó. Me encontré
un arbol que crecía en la cima de una torre. Me encontré La
Catedral.
En la última
columna de la Catedral de San Martín hay esculpido un bajorrelieve,
conocido como el “Filo di Arianna” (1) . Este diseño laberíntico
que se cree servía para señalar que esta iglesia era parte de la
red de los Templarios en la época de las cruzadas, fué el puntapié
inicial para desenmarañar mi propia argentinidad.
“Hic quem creticus edit Dedalus est laberinthus de quo nullus
vadere quivit qui fuit intus ni Theseus gratis Ariadne stamine
vintus”
“Este es el laberinto construido por Dedalo de Creta, del cual nadie que entró pudo salir, excepto Teseo, gracias al hilo de Ariadna ”
“Este es el laberinto construido por Dedalo de Creta, del cual nadie que entró pudo salir, excepto Teseo, gracias al hilo de Ariadna ”
Caminando el mundo
tenemos la sensación que hemos logrado escapar a la maraña de
crisis y decretos de necesidad y urgencia. Es solo después de un
poco, cuando el espíritu se asienta pasada la novedad, que nos damos
cuenta que el laberinto está en nosotros. O mejor decir, que el
laberinto somos nosotros.
Y como reza el texto
esculpido en el marmol que acompaña el diseño, nadie que entró en
el laberinto pudo salir sin ayuda. Entonces me surgieron dos
preguntas:
-Por que somos
laberinto?
-Quien será nuestra
Ariadna?
Mirando hacia el
cielo de mis sentimientos y de mi historia, veo un corazón que
sangra. Mil desiluciones como preguntas sin respuestas y la sensación
permanenta de ser inadecuado.
Somos melancolía,
por que hay una tierra lejana que dejamos en el pasado y que perdimos
para siempre.
Somos un tango hecho
carne, que se recuesta cada noche en la Boca y se despierta mirando
el mar.
Somos un puñado de
adolescentes en busca de su destino, que con la voz profunda de la
tierra cantamos con Mercedes… “yo vengo a ofrecer mi corazón”
Y cuando escuchamos
decir que todo está perdido.
Y cuando nos
descubrimos laberinto y no encontramos el hilo que nos muestre la
salida… es entonces que toca zambullirse en el laberinto de los
otros. En el que tenemos enfrente. En el que tenemos al lado. Yo me
convierto en Ariadna para alguien y alguien más lo hará por mi.
Es la solidariedad
mítica de los argentinos la sangre que siempre ha movido este
cuerpo.
Quien dijo que todo
está perdido? si basta el coraje de un corazón solo para iniciar
una revolución!


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